Hablemos del pavo


Publicado el 06 de Junio, 2018


Hablemos del pavo

Nuestro amigo el pavo...

 Cada vez más, son muchas las personas que están llevando más a raya que nunca la dieta. Las recomendaciones de los entendidos son las mismas y tienen una premisa básica: alimentos poco calóricos cocinados de manera poco calórica.


 Dos requisitos que cumple a la perfección la carne de pavo a la plancha, un plato clásico de todas las dietas, y que a la vez, muchas veces es visto con demasiada poca fe por su falta de gusto.


Para combatir esta poca fe, es bueno saber que comer pavo es enormemente beneficioso para la salud, ya que se trata de una carne muy magra que, entre otras virtudes, aporta muchas proteínas vitaminas del grupo B -como la B1, la B3, la B5, la B6, la biotina, la B12 y el ácido fòlic- y minerales como el fósforo, el potasio, el magnesio, el hierro y el zinc.
Son una serie de nutrientes que aportan vitalidad a nuestro organismo, una gran aliada para mantener la línea.

Vamos a la cocina...


A la hora de cocinarla, hacerlo a la plancha es una de las formas más monótonas y menos atractivas. Pero también os proponemos "macerar antes de cocinarlo". "Con limón, aparte de tener un gusto diferente, hace que el digerimos mucho mejor". Otra manera de cocinarlo es en papillote, al vapor o al horno, cocciones que potenciarán el sabor y no dejarán la carne seca.


Ës una carne ideal para toda la familia, ya que contiene pocas grasas y es de fácil digestión. La manera ideal de comer es con verduras, ya que las fibras ayudan a limpiar el intestino de los residuos de la carne.
Un truco esencial, sobre todo si se cuece en el horno, es quitarle la piel de una sola pieza y cubrir la carne con una fina capa de aceite de oliva y hierbas aromáticas, lo que la hará más jugosa y sabrosa .. . y menos dura.

Un poco de maceración...


Para terminar, el último gran truco -y con el mismo objetivo-es macerar el pavo. Combatiremos la dureza si lo dejamos crudo en remojo en una mezcla de los líquidos que escogemos antes de hacerlo a la plancha -sin la piel, para ahorrarnos calorías- para conseguir hidratar la carne y ablandarla. Para combatir la sequedad de cuando se cocina al horno será necesario que la mezcla líquida para macerarlo  se vaya añadiendo por encima mientras está en el horno.


Mil maneras de macerarla...

Las mezclas para macerar  pueden ser tantas como permitan la imaginación y los gustos culinarios de quien las crea. En general tienen buenos efectos las cítricas, sobre todo las que mezclan zumo de naranja, de limón o de pomelo con especias, hierbas aromáticas o, por ejemplo, ajo. El segundo grupo de maceraciones es con bebidas alcohólicas. El de cerveza o cerveza negra puede ser especialmente indicado para cocinar el pavo en el horno, lo que también ocurre con el que mezcla zumo de melocotón con bourbon y angostura.
 Por último, uno de las maceraciones  más clásicas y básicas es dejar reposar el pecho de pavo con leche, lo que hace la carne más blanda y esponjosa. Una forma de minimizar la dureza si la carne termina cocida sola en la plancha. Y para evitar cualquier problema es mejor que las maceraciones se hagan siempre en la nevera, para que el líquido no se dañe y pueda contaminar la carne.